12/12/2010

Estoy harto...

Ya mero se acaba el 2010, y como cada año, suceden cosas buenas y cosas malas. Ha sido un año extraño; perdí gente que no me hubiera gustado perder nunca y que no planeaba perder; conocí personas maravillosas, que si bien no llegaron para remplazar a alguien, sí llenaron varios huecos en mi vida y alegraron la misma; conocí gente que hubiera deseado nunca haber conocido; sufrí como nunca y también gocé demasiado; viví nuevas experiencias y tuve que dejar de vivir otras más. Sé que la mayoría dirá: Es lo normal, eso y más puede pasar en un año, ¿o no?

Lamentablemente llega un momento donde te das cuenta que las cosas malas, pesan y mucho, y si suceden al final del año, peor, porque pareciera que ocurren para echarte a perder, inclusive, todo lo bueno ocurrido en los meses anteriores; es triste pero cierto. No quiero enfocarme en lo malo del año y dejar de lado todas las cosas geniales que me han sucedido este 2010, pero creo que no hay mejor momento para reflexionar muchísimas cosas que éste.

Hoy ya no sé en qué creer, ya no sé qué pensar. Es una rara sensación; los últimos años se han pasado rapidísimo, mucho más rápido que de costumbre, pero por alguna razón al mirar alrededor siento que yo sigo parado en el mismo lugar, que no me he movido, que no he avanzado, y me preocupa, porque si hay algo que no perdona es el tiempo. Parece que es un buen momento para empezar a moverme, porque ya estoy harto de esto, ya estoy harto de mí, de ver la misma película con el mismo desenlace al final de cuentas, de caer en una rutina en la que no debo caer. Desde hace un tiempo mis glorias son efímeras, y mis fracasos, aunque suelo superarlos, pegan bastante y lamentablemente se quedan en mí.

Que ya no debo ser soberbio; que ya no debo ser confiado; que ya no debo creer que por el simple hecho de ser yo, lo puedo todo; que debo centrarme; que debo pensar en las consecuencias de mis actos; que debo volver a ser yo. Me enseñaron a ser el mejor, y durante un tiempo siempre lo fui, era el mejor en todo lo que hacía porque luchaba por ello y por que sabía que había una meta a la cuál debía llegar. Lástima que llegó el día en que de tanto ser el mejor caí en una especie de soberbia donde creí que todo llegaría a mí, donde también descubrí que luchar no significaba ganar, y donde si bien he aprendido bastante, es más por los errores que he cometido que por las cosas que he hecho bien en este tiempo, que no han sido pocas, claro que no, pero tampoco son las suficientes.

Suelo ser más dramático de lo normal al ver la adversidad y lo sé. Hace poco mencionaba que estaba contento con lo que tenía en mi vida en este momento y que era feliz y demás, y la verdad es que sigo estándolo, tampoco me voy a pasar todo el tiempo lamentándome de mis problemas, porque tengo más de una razón para seguir de pie; pero no puedo seguir viendo cómo lo malo pega bastante, y cómo aunque soy feliz como soy, no hago uso de mi potencial como debería. También sé que siempre aparece algo o alguien que mejora las cosas, y en parte eso hace que no esté completamente derrumbado, pero como djie antes: creo que es tiempo de moverme, porque tampoco puedo quedarme esperando ese algo o alguien que haga que el panorama cambie. Ya me harté de tener que depender de algo o de alguien y no de mí. Sí, la existencia es coexistencia, pero tampoco a tal grado de esperar que las cosas cambien por medio de algún milagro o de esperar el apoyo de alguien o algo por el estilo.

Mi vida no es un asco, claro que no. Algo que he aprendido es a valorar lo que tengo, y lo que tengo, lo valoro en demasía. Hay gente que daría muchas cosas por tener mi vida y sinceramente he hecho muchísimas cosas dignas de admirarse, que probablemente sean la causa por la que mucha gente sigue teniendo una muy buena percepción sobre mí, pero si bien mi vida no es un asco, está lejos de ser como yo quisiera que fuera realmente, por que sé que puede ser mejor.

¿Mucho bla, bla, bla y al final nada? Sí, también estoy harto de eso. Por lo mismo eso no puede ni tiene por qué suceder ahora, bien dicen que la mayoría de los humanos cambiamos cuando estamos en el límite de la situación. Bueno, pues tal vez este ya es el límite, y si no lo es, prefiero ya no averiguar hasta donde pueden empeorar aún más las cosas. Al menos ahora sí estoy completamente convencido de lo que tengo que hacer, ya he perdido muchísimo más de lo que he ganado y no planeo seguir con lo mismo, porque duele, duele bastante.

También es cierto que te tienen que pasar ciertas cosas para que te des cuenta de tus errores y realmente cambies, este 2010 terminó de demostrarme eso. ¿Desde el 2008 han sido 3 años tirados a la basura? No. La verdad es que, como dije, he aprendido un sin fin de cosas y he obtenido experiencias únicas. Sí, la he cagado como nunca antes en estos 3 años, pero creo también que si no hubiera cometido cada uno de los errores que cometí, aunque mi vida pudiera estar "mejor" que ahora, sería una persona que no me hubiera gustado ser.

Me duele y me dolerá bastante ver lo que perdí, por que sí es mucho. Pero me va a doler más ver que puedo perder muchas más cosas si no corrijo las cosas de una buena vez...

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada